Hoy nos hemos enterado de que los feos somos carne de cañón para algunos empresarios. Si la crisis ya es de por si dura, el dueño de la exitosa marca de ropa American Apparel, Dov Charney, nos deleita con un ejemplo que da algo de asco. American Apparel vende en sus campañas lo que va dentro de ella: chicas y chicos modernos, guapos, desinhibidos y muy sexuales. Se calcula que los ingresos de la marca durante 2008 rondaron los 400 millones de euros, lo que convierte a American Apparel en el mayor fabricante de ropa de Estados Unidos.El propio Charney ha aparecido en muchos de los anuncios en calzoncillos y luciendo un look muy cercano al de las estrellas porno en los años 70: bigote poblado, cadenas de oro y, por encima de todo, sus gafas nerd, que imitan muchos de los vendedores de sus tiendas. Y pueden ser precisamente ellos, sus trabajadores, las víctimas de la estética creada por Charney. Según una nota anónima remitida por un jefe de tienda de American Apparel a la web www.gawker.com y recogida por el 'Daily Telegraph', Charney solicitó a aquellas tiendas con peores ventas que remitiesen fotos de sus empleados. Aparentemente hizo que los responsables de las tiendas de todo el país fotografiasen a los vendedores para que él, personalmente, pudiese juzgar a la gente basándose en su aspecto. Y el considera que no es lo suficientemente atractivo para trabajar allí es propuesto para el despido.
No es el primer escándalo de Charney. El empresario ha sido acusado en numerosas ocasiones de acoso sexual, aunque ninguna de las demandas interpuestas contra él ha cuajado. Además, en 2007 Woody Allen le denunció por usar una imagen suya -en concreto, una perteneciente a la película Annie Hall en la que Allen aparecía caracterizado como un rabino- sin su permiso en varios carteles publicitarios de la marca.
Para rematar la polémica, a principios de julio, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos anunció que, después de una inspección, sus informes arrojaban como resultado que una tercera parte de los 5.600 trabajadores de American Apparel en EEUU podrían ser inmigrantes ilegales. La fábrica de la marca está situada en el mismo centro de Los Ángeles, bajo enormes carteles en español y en inglés que anuncian: "American Apparel es una compañía rebelde".
Charney, lo que demuestra con su actitud es un ser un caradura y un sinverguenza.







